El domingo 25 de noviembre 24 Latidos dedicó parte de su programa a la película "El Francotirador", título con la que se conoció aquí en Argentina a"The Deer Hunter".
A continuación una semblanza de Omar Mouzakis sobre el film de Michael Cimino, que se exhibió ese mismo día en la sala Leopoldo Lugones del Teatro Gral. San Martín.
"El CAZADOR" es un filme sorprendentemente bello y majestuosamente entrañable que bucea y explora en las profundidades del alma humana como pocas veces la ha explorado el cine.
El Cazador no es un filme sobre la guerra, ni una vindicación ni una condena de la misma.
Mucho menos se propone, en lo profundo, indagar específicamente sobre el tema vietnamita y esa sucia guerra. Sí en como influyó en un puñado de combatientes norteamericanos, y sí también, en el retrato del entorno social previo y posterior a la derrota (Un dato: esa es la primera y única guerra perdida por los Estados Unidos, justo cuando disponía de una de las generaciones de jóvenes más brillantes de su historia).
Es cierto que oscuros intereses manipularon el asunto tratando de acercar aguas a enfrentados molinos del sectarismo. Y lo lograron. Pero el filme, como pocos, es un momumental alegato sobre la dignidad individual, tema este casi doctrinal en el pensamiento norteamericano: la dignidad individual es la esencia de su cultura, su fundamental y definitivo basamento ético.
De esto se trata. Esta temática subyace en toda la literatura norteamericana, diría que partiendo de Walt Withman y asentándose, sobremanera, en el inmenso Dashiell Hammett, que aparte respaldó su preocupación por la dignidad individual con su formidable conducta personal (en muchos aspectos Mike-De Niro se parece a Hammett).
"El Cazador" es un desgarrador documento ético, sólo posible de ser asumido, legitimado y exaltado por la cultura y la historia de los norteamericanos, cuyos pilares son el valor de la dignidad indivivual, el compromiso ético, la exaltación de la virilidad como patrimonio inalienable y el respeto y la fidelidad a la palabra dada.
La poética y atribulada suma de estos valores ha sido, a mi juicio, la nutriente creativa de este gran fílme, que se yergue, entre tinieblas, como un atormentado grito de dignidad individual y auténtica virilidad, de la capacidad de inmolarse por otro y la de vivir del único modo que se puede vivir: siendo uno fiel a sí mismo. Por supuesto: es también un canto a la amistad y, muy especialmente, al orgullo norteamericano de ser norteamericanos.
sábado, 1 de diciembre de 2007
viernes, 9 de noviembre de 2007
¡Fiesta de 24!!

24 Latidos cumple 24 programas,
y para tal fin tiramos la casa por la ventana...
Abrá brindis, invitados, juegos, y en especial mucha música.
Música de cine, por supuesto.
Cada integrante del programa va a elegir un tema, y no solo nosotros, también los oyentes van a participar.
La consigna principal: Un tema de película.
¿De qué película? ¿Por qué?
Nota: No es excluyente dar tantas explicaciones...
24 Latidos se emite todos los domingos de 11 a 12 hs, por la Voz de las Madres
AM 530, la primera del dial.
Directores: Omar Mouzakis y Pablo Hofman.
Producción General: Laura Spinelli
Directora de Arte: Alicia Borelli
Directora de Fotografía: Mariana Russo
Asistente de Cámara: Nora Soruco
Programa número 23
En el último programa Omar Mouzakis realizó una semblanza sobre Alain Resnais, el cineasta francés (Vannes, 1922), de quien se está proyectando una retrospectiva en la sala Leopoldo Lugones del Teatro San Martin.
Divagaciones sobre Alain Resnais
Alain Resnais escapa a toda regla o encasillamiento en lo que respecta al uso del lenguaje cinematográfico. En este aspecto carece de referentes y no reconoce parangón ni asimilación
-por lo menos no totalmente- con escuela, tendencia o corriente estilística alguna.
Su escritura cinematográfica le es enteramente propia. Empieza con él. Como artista del cine tal vez se parezca un poco a Orson Welles, sobre todo al Welles de Citizen Kane. Pero la semejanza no es propiamente en relación al estilo, sino en cuanto al empecinado perfeccionismo de los dos y a su afán de tener poder absoluto sobre todos los aspectos de cada obra. Resnais es entre los grandes autores del cine el único que logró, de verdad, “filmar” la memoria. Aunque sus películas relaten historias y sus personajes sean criaturas “reales” ocupadas y preocupadas por lo cotidiano, y que como todo ser humano sus conductas, su destino y sus tribulaciones estén determinados por los sucesos cotidianos, por las situaciones concretas que atraviesan y por lo fortuito de su devenir; no es eso lo verdaderamente importante.
Lo que atormenta o ilusiona y les otorga momentos de dicha, de temor o de incertidumbre o de infelicidad a estas personas-personajes no es lo que les ocurre “realmente” en el día a día, sino el cúmulo de sensaciones que estimulan esos sucesos y el modo en que ingresan en la memoria y luego fluyen de ella. Los suyos, los de Resnais, son personajes que se Develan Desvelados.
En esto radica la fuerza y el arte de Resnais. Eso es lo que impacta y noquea al espectador como un potente cross a la mandíbula. El maestro pone la MEMORIA en imágenes fílmicas: hace que se la vea y se la sienta. Y hace que se sepa, además, que la memoria tiene su propia dimensión espacio-temporal, y que esta dimensión poco tiene ver con el tiempo- espacio de lo cotidiano.
La memoria siempre vive en tiempo presente. Es concreta. Lo abstracto es el alma humana, que vive el presente evocando el pasado y se acongoja ante la incertidumbre del futuro.
El cine de Resnais aunque parezca abstracto es concreto.Es obvio que el psicoanálisis y el surrealismo -parientes cercanos entre sí que se nutren de lo onírico- influyen poderosamente en la obra del maestro. Pero en su relato cinematográfico cuelan también Proust y la fantasmagoría subyacente del horror nazi. Pero sin que de ningún modo pretenda separar forma de contenido, sino todo lo contrario, opino que el valor esencial y tremendamente renovador de su cine está en el lenguaje, en el estilo: en sus tomas y encuadres, en el uso del color, en la significación del montaje y la estética fotográfica, y en la respiración y la cadencia del relato, en esa su inigualable capacidad para lograr que lo arbitrario y lo fragmentario, que rompen y a cada rato se apoderan del discurso fílmico, sean en definitiva el recurso para lograr la armonía del todo.
Al fin de cuentas, la contradicción es el camino hacia la verdad. El cine de Resnais es de un alto refinamiento estético a la vez que de un elevado tono intelectual. Ergo, no son sencillos ni fácilmente asimilables sus filmes. Hay que ponerse en “onda” con Resnais, establecer con él vasos comunicantes y hallar las claves que nos permitan aprehender el sentido de lo expuesto, sin dejarse amilanar porque la apariencia nos haga ver a veces como inconducentes los laberínticos caminos explorados. Si encontramos el camino, entonces lo disfrutaremos de verdad. Supongo que a Resnais la palabra “entretener” le debe de resultar una de las más vomitivas del diccionario: “Sólo daré a aquel que quiera recibir”, nos dice la parábola bíblica. Quedó dicho que Resnais no partió ni abreva, específicamente, de ninguna corriente o escuela. Pero en cambio, vale conjeturar -en tanto el resultado final de lo que trasmiten sus películas- que corrientes y tendencias diversas se amalgaman en ellas. Allí están el magnetismo corrosivo y provocativamente libertario de la “Nouvelle Vague”, el torrente emocional del Neorrealismo, el oscuro intimismo de Antonioni, el acuciante rigor conceptual de Bergman, el despojamiento de Bresson, la introspección ético-moral del policial negro y el genio de Welles, claro que un poco menos irascible.
Pero, en definitiva, estas son meras impresiones de un aficionado al cine un poquitín cultivado como soy yo.
Veamos ahora lo importante, lo que el maestro dice de sí mismo:"Mis películas son un intento aún muy tosco y primitivo de acercamiento a la complejidad del pensamiento, de su mecanismo... Todos tenemos dentro imágenes, cosas que nos determinan y que no son una sucesión lógica de actos perfectamente encadenados. Me parece interesante explorar ese mundo del subconsciente, desde el punto de vista de la verdad, si no de la moral”.
Divagaciones sobre Alain Resnais
Alain Resnais escapa a toda regla o encasillamiento en lo que respecta al uso del lenguaje cinematográfico. En este aspecto carece de referentes y no reconoce parangón ni asimilación
-por lo menos no totalmente- con escuela, tendencia o corriente estilística alguna.
Su escritura cinematográfica le es enteramente propia. Empieza con él. Como artista del cine tal vez se parezca un poco a Orson Welles, sobre todo al Welles de Citizen Kane. Pero la semejanza no es propiamente en relación al estilo, sino en cuanto al empecinado perfeccionismo de los dos y a su afán de tener poder absoluto sobre todos los aspectos de cada obra. Resnais es entre los grandes autores del cine el único que logró, de verdad, “filmar” la memoria. Aunque sus películas relaten historias y sus personajes sean criaturas “reales” ocupadas y preocupadas por lo cotidiano, y que como todo ser humano sus conductas, su destino y sus tribulaciones estén determinados por los sucesos cotidianos, por las situaciones concretas que atraviesan y por lo fortuito de su devenir; no es eso lo verdaderamente importante.
Lo que atormenta o ilusiona y les otorga momentos de dicha, de temor o de incertidumbre o de infelicidad a estas personas-personajes no es lo que les ocurre “realmente” en el día a día, sino el cúmulo de sensaciones que estimulan esos sucesos y el modo en que ingresan en la memoria y luego fluyen de ella. Los suyos, los de Resnais, son personajes que se Develan Desvelados.
En esto radica la fuerza y el arte de Resnais. Eso es lo que impacta y noquea al espectador como un potente cross a la mandíbula. El maestro pone la MEMORIA en imágenes fílmicas: hace que se la vea y se la sienta. Y hace que se sepa, además, que la memoria tiene su propia dimensión espacio-temporal, y que esta dimensión poco tiene ver con el tiempo- espacio de lo cotidiano.
La memoria siempre vive en tiempo presente. Es concreta. Lo abstracto es el alma humana, que vive el presente evocando el pasado y se acongoja ante la incertidumbre del futuro.
El cine de Resnais aunque parezca abstracto es concreto.Es obvio que el psicoanálisis y el surrealismo -parientes cercanos entre sí que se nutren de lo onírico- influyen poderosamente en la obra del maestro. Pero en su relato cinematográfico cuelan también Proust y la fantasmagoría subyacente del horror nazi. Pero sin que de ningún modo pretenda separar forma de contenido, sino todo lo contrario, opino que el valor esencial y tremendamente renovador de su cine está en el lenguaje, en el estilo: en sus tomas y encuadres, en el uso del color, en la significación del montaje y la estética fotográfica, y en la respiración y la cadencia del relato, en esa su inigualable capacidad para lograr que lo arbitrario y lo fragmentario, que rompen y a cada rato se apoderan del discurso fílmico, sean en definitiva el recurso para lograr la armonía del todo.
Al fin de cuentas, la contradicción es el camino hacia la verdad. El cine de Resnais es de un alto refinamiento estético a la vez que de un elevado tono intelectual. Ergo, no son sencillos ni fácilmente asimilables sus filmes. Hay que ponerse en “onda” con Resnais, establecer con él vasos comunicantes y hallar las claves que nos permitan aprehender el sentido de lo expuesto, sin dejarse amilanar porque la apariencia nos haga ver a veces como inconducentes los laberínticos caminos explorados. Si encontramos el camino, entonces lo disfrutaremos de verdad. Supongo que a Resnais la palabra “entretener” le debe de resultar una de las más vomitivas del diccionario: “Sólo daré a aquel que quiera recibir”, nos dice la parábola bíblica. Quedó dicho que Resnais no partió ni abreva, específicamente, de ninguna corriente o escuela. Pero en cambio, vale conjeturar -en tanto el resultado final de lo que trasmiten sus películas- que corrientes y tendencias diversas se amalgaman en ellas. Allí están el magnetismo corrosivo y provocativamente libertario de la “Nouvelle Vague”, el torrente emocional del Neorrealismo, el oscuro intimismo de Antonioni, el acuciante rigor conceptual de Bergman, el despojamiento de Bresson, la introspección ético-moral del policial negro y el genio de Welles, claro que un poco menos irascible.
Pero, en definitiva, estas son meras impresiones de un aficionado al cine un poquitín cultivado como soy yo.
Veamos ahora lo importante, lo que el maestro dice de sí mismo:"Mis películas son un intento aún muy tosco y primitivo de acercamiento a la complejidad del pensamiento, de su mecanismo... Todos tenemos dentro imágenes, cosas que nos determinan y que no son una sucesión lógica de actos perfectamente encadenados. Me parece interesante explorar ese mundo del subconsciente, desde el punto de vista de la verdad, si no de la moral”.
miércoles, 3 de octubre de 2007
Héctor Alterio habló con 24 Latidos
Con sus flamantes 78 años, Héctor Alterio recordó sus inicios en el teatro independiente en el Teatro del Pueblo y el Nuevo Teatro; su incursión en el teatro profesional y su carrera cinematográfica a partir de los ´70, como así también su trayectoria de más de 30 años en España.
En “24 latidos”, que se emite los domingos a las 11 por AM 530 “La Voz de las Madres”, el actor confirmó que en marzo de 2008 estrenará en Buenos Aires, junto a José Sacristán, una comedia francesa bajo la dirección de Oscar Martínez y que así “tendrá el tiempo suficiente para cargar pilas, recuperar sonidos, calles, comidas y olores”.
En el ciclo radial, se puede escuchar sobre la actualidad del cine argentino y latinoamericano, entrevistas a grandes directores y actores, los secretos de producción de las películas más recordadas y la música que despierta emoción.
Ya pasaron por el programa los actores Ricardo Darín, Germán Palacios; los directores Pino Solanas, Albertina Carri, Lucía Puenzo, Juan Pablo Young, Pablo Zubizarreta, Lorena Muñoz, Andrés Habberger, Sebastián Moreno, Sergio Miranda; el sonidista Abelardo Kurchnik y el escritor Osvaldo Bayer.
Omar Mouzakis y Pablo Hofman son los proyectoristas de aquellas películas que siempre quisimos volver a ver, las que no miramos y las que no podemos dejar de mirar. El equipo se completa con las cortadoras de negativos Alicia Borelli, Nora Soruco y Laura Spinelli.
En “24 latidos”, que se emite los domingos a las 11 por AM 530 “La Voz de las Madres”, el actor confirmó que en marzo de 2008 estrenará en Buenos Aires, junto a José Sacristán, una comedia francesa bajo la dirección de Oscar Martínez y que así “tendrá el tiempo suficiente para cargar pilas, recuperar sonidos, calles, comidas y olores”.
En el ciclo radial, se puede escuchar sobre la actualidad del cine argentino y latinoamericano, entrevistas a grandes directores y actores, los secretos de producción de las películas más recordadas y la música que despierta emoción.
Ya pasaron por el programa los actores Ricardo Darín, Germán Palacios; los directores Pino Solanas, Albertina Carri, Lucía Puenzo, Juan Pablo Young, Pablo Zubizarreta, Lorena Muñoz, Andrés Habberger, Sebastián Moreno, Sergio Miranda; el sonidista Abelardo Kurchnik y el escritor Osvaldo Bayer.
Omar Mouzakis y Pablo Hofman son los proyectoristas de aquellas películas que siempre quisimos volver a ver, las que no miramos y las que no podemos dejar de mirar. El equipo se completa con las cortadoras de negativos Alicia Borelli, Nora Soruco y Laura Spinelli.
martes, 2 de octubre de 2007
24 latidos... por segundo
Este es el blog de 24 Latidos, el programa de radio que se emite todos los domingos a las 11 am por la Voz de las Madres AM 530.
Todos los domingos a las 11, el cine late en "La Voz de las Madres".
Omar Mouzakis y Pablo Hofman son los proyectoristas de aquellas películas que siempre quisimos volver a ver, las que no miramos y las que no podemos dejar de mirar.
La actualidad del cine argentino y latinoamericano, entrevistas a grandes directores y actores, los secretos de producción de las películas más recordadas, la música que despierta emoción, entre otras anécdotas, se podrán escuchar todos los domingos en “24 Latidos”.
Todos los domingos a las 11, el cine late en "La Voz de las Madres".
Omar Mouzakis y Pablo Hofman son los proyectoristas de aquellas películas que siempre quisimos volver a ver, las que no miramos y las que no podemos dejar de mirar.
La actualidad del cine argentino y latinoamericano, entrevistas a grandes directores y actores, los secretos de producción de las películas más recordadas, la música que despierta emoción, entre otras anécdotas, se podrán escuchar todos los domingos en “24 Latidos”.
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